Y cuando había creído construir un muro lo suficientemente alto como para que nunca lograra escalarlo, se me escapó un detalle. La posibilidad de atravesarlo.
Un sólo soplo le hizo falta, sin exhalar mucho, para echarlo abajo. Lo derribó y se volvió a ir sin llegar a cruzarlo. Como tantas otras veces lo había hecho, dejándome muda y desnuda.
Entonces fue cuando empecé a pensar que quizás me había precipitado en terminarlo. Tenía tantas ganas de acabarlo y temía tanto que si me demoraba más nunca lo construiría que ni me di cuenta que los ladrillos estaban rotos. Así que duro poco. Unos meses,
Y ahora necesito un laberinto para poder perderme cuando quiera. Pero esta vez lo quiero hacer bien. Llamaré a David Bowie
lunes, 16 de marzo de 2009
Cimientos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario