miércoles, 8 de octubre de 2008

Despedida de Bego


Todo empezó con mi amiga [la novia ]y su maleta.
Una sorprendente cena vaquera, un karaoke a lo brasileiro...Y la euforia del cantar se apodera de mi mente provocando el olvido de mi cámara [no. Peor, la de mi madre] en un taxi. Lo que me lleva a la conclusión que no nací para guardar nada a nadie. excepto secretos;
Con 4 horas de sueño pero 20 horas de ganas, nos plantamos en Sevilla [y Olé] a pleno sol para empezar con las cañitas y los tintitos de día; y con los claveles y las copitas de noche en el puente de Triana. Ni que decir tiene que nos acostamos viendo dos Sevillas.
Una buena dosis de azucar y unos relajantes Baños Arabes hasta que los dedos se quedan tan arrugados como garbanzos, siempre fueron la mejor receta para la resaca. Y desde aquí invito a pensar en un remedio contra el despiste. Ahh, y otro para que la honradez de la gente anime a presentar las cosas que no les pertenecen en la Oficina de Objetos Perdidos.
Qué tendrá la zarzamora que hace que Sevilla tenga un Color especial.

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