viernes, 31 de octubre de 2008
jueves, 30 de octubre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008
El más grande. Tarde, pero enorme.
Fui una niña mimada. Y no me averguenza admitirlo porque forma parte de lo que soy ahora.
Que se me antojaba un caballete porque creía ser la mejor retratista de la historia del arte, lo tenía en navidades. Al igual que con el pollito y con el gato ... Aún recuerdo cuando mi padre me regaló por mi cumpleaños una guitarra porque quería ser Paca de Lucía. Y Quizás sea por eso por lo que no tiene gran importancia para mí vestir un diamante en mi dedo si no viene tallado por el remitente.
A la vuelta del trabajo, antes de coger el ascensor echo un vistazo al buzón con esperanza, como cada día desde el 21, y ahí estaba el mejor regalo de mi 28 cumpleaños. Nerviosa, abro el sobre a la vez que pulso el botón número 8, busco las llaves e intento reducir las pulsaciones de mi corazón, pero tras entrar en casa y sentarme en el sofá me obligo a disfrutar su carta, a no pasar por encima como me ocurre con todas las primeras lecturas, porque ésta merece la pena. Me gusta leerle, su letra ininteligible e indiscutible de su profesión, me fuerza a poner aún más atención en su escritura. Cada palabra, perfectamente elegida y colocada, hace que brille más que la anterior.
Me ruboriza lo halagador que puede llegar a ser incluso escrito. Y realmente no cuenta nada nuevo, habla de recuerdos eternos, de sentimientos y agradecimientos. Me recuerda a esas cartas de guerra que las mujeres esperaban y disfrutaban con la única de novedad de imaginarse el momento en el que el combatiente escribe lo que ahora leían. Ahora me siento una de ellas. Imaginando cada trazado, oliendola, buscando gotas de tinta aún húmedas, tratando de encontrar algo nuevo en el continente una vez leido el contenido.
Tan lejos y tan cerca...
martes, 28 de octubre de 2008
Pegi: audiovisuales
Esta mañana me comí un payaso más grande de lo normal. Debe ser porque dentro de un mes termina el programa y la relajación en la sala de edición ha llegado hasta límites insospechados. Desde que Luis, el editor de mi programa soltó un "esto es el colmo" en uno de sus continuas pero entrañables quejas de enanito gruñón, no paran de recurrir a la parte de mi mente que se ocupa de la ocurrencia, chistes de colmos tipo ¿cual es el colmo de un futbolista? tener un hijo pelota. Con la particularidad que los adapto a gente que él y yo conocemos. Mi Hit hasta ahora era el colmo de Anibal, el grafista, que es tener una novia paleta. Por lo de que trabaja con una paleta gráfica...
Llevaba un tiempo pensando en cuál sería el colmo del editor, y hoy, montando un Naturálex, me repitió el payaso que desayuné, y salió sólo. El colmo es que su cancion preferida sea la de Luz Casal, Y no me importa nada. Aún estoy riéndome.
domingo, 26 de octubre de 2008
martes, 21 de octubre de 2008
Anacracia [Art. 9]
Todos los estuches de pinturas para colorear eliminarán de su gama el color carne.
*nota de la autora: nunca tuvo sentido ese color en otras razas.
japis japis tu mi
Me resultaba ridículo regalarme algo material el día de mi cumpleaños [ y de sorpresas ya ni hablamos], asi que mi regalo es este espacio para perderme mañana.
SIn embargo llevo un rato mirándolo y no puedo dejar de ver cocodrilos en lugar de hojas en la palmera.
viernes, 17 de octubre de 2008
martes, 14 de octubre de 2008
La nevera de mi madre
Paso junto a ella innumerables veces pero sólo me doy cuenta de la personalidad que tiene cuando alguien viene a casa. Me gusta ver que nadie queda indiferente ante ella, noto sus segundos de vacile antes de abrirla. Algunos se quedan admirandola [incluso hacen comentarios], y otros prefieren cerrar los ojos y obviar lo que acaban de ver. Pero nadie, nadie se queda indiferente frente a la nevera imanada de recuerdos de mi madre.
lunes, 13 de octubre de 2008
Cucumber cream
Algo no iba bien.
los que me conocen un poco saben que madrugar no es mi fuerte, pero en un estado normal no suelo dormir 14 horas. Ayer sí. Me levanté 4 horas después de lo previsto con la cara hinchada y con tanto sueño como si hubiera dormido 20 minutos. Esa fue la última vez que me miré al espejo hasta acostarme.
la "delicius" Crema de Pepino de importación inglesa!
Por la noche tenía granitos por toda la cara, seguía adormilada y me picaba entera. Y todo por la gracia de hacerme una [inusual] "delicius" sesión de belleza la noche del sábado. Para la próxima recordaré mi ausencia de sofisticación y utilizaré mi crema Nivea, de las de toda la vida...
viernes, 10 de octubre de 2008
Reminiscencia
Hace mucho, mucho tiempo, leíamos con la Garbisu [mi profesora de Literatura Universal de entonces] un fragmento de "En busca del tiempo perdido", de Marcel Proust. Concretamente este:
« […] En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]»
La sensación que a Proust le evoca estos recuerdos con sólo mojar una magdalena en la taza de té, es exactamente lo que me lleva ocurriendo esta semana. No hay día que vea, huela oiga o saboree algo que, ya no solo no me recuerde a un momento de mi infancia, sino , que no me haga revivir lo que sentía en aquel tiempo.
jueves, 9 de octubre de 2008
Sólo encuentro tres razones por las que quiero que llegue el invierno: Porque me gusta meterme en el edredón muerta de frío y moverme rabiosa hasta entrar en calor, porque me divierte ver cómo la gente echa vaho por sus bocas cual chimeneas. [Recuerdo, hace años, cuando hacía que inhalaba una calada de un cigarrillo sin cigarrillo y exhalaba el vaho cual humo de nicotina . Aún hoy en confianza lo sigo haciendo.]
Y si no llega a ser por la tercera, que desbanca [de largo] a las dos anteriores, sería un invierno soso y seta. Pero viene a visitarnos por primera vez a España Lola. Y tengo muchas ganas de conocerla. Y de que me conozca.


